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ORÍGENES DEL COLEGIO SALESIANO “SANTO DOMINGO SAVIO” DE LA PALMA DEL CONDADO

 (Se presenta un extracto del libro escrito por D. Manuel Ramírez Cepeda sobre la historia del Colegio salesiano de La Palma del . Este liubro verá la luz con ocasión de la celebración del cincuentenario de nuestro Colegio en 2011) 


El proyecto de fundación de una Casa Salesiana en La Palma del Condado (Huelva) pasó por arduas pero apasionantes fases y gestiones, surgidas desde finales de los años cincuenta del siglo pasado.

Dos concretas y oportunas coyunturas favorecían la materialización de tan ilusionante proyecto.

Por una parte, resulta pertinente reseñar que en aquellas fechas había quedado disponible el amplio edificio palmerino del Grupo Escolar (antiguo Hospital de Jesús), propiedad del Ayuntamiento y situado en la calle Antonio Soldán, pues ya existía el decidido propósito oficial de construir de manera inmediata -en otros sectores de la población- dos pabellones escolares que lo sustituyesen. Se trataba de un notable edificio municipal levantado entre los años 1880 y 1886 y que, desde su misma apertura, había pasado por numerosas vicisitudes y por diversos destinos de aplicación social. Era entonces nuevo Alcalde de La Palma D. Manuel Díaz García, quien desde el primer momento se volcó en pro de la fundación salesiana.

Y, por otra parte, conviene reseñar que la Inspectoría Salesiana de Sevilla (regida, a la sazón, por D. José Ruiz Olmo) venía buscando con urgencia una nueva sede donde albergar a los jóvenes del Aspirantado, hasta ahora alojados de manera provisional en unas precarias instalaciones que no presentaban las más mínimas condiciones de habitabilidad. Estaban ubicadas junto a la ermita de Ntra. Sra. de la Consolación, en Utrera. ··

Además, a esta doble y básica coyuntura habría que añadir otras circunstancias favorecedoras del proyecto. No olvidemos, en este sentido, que ya entonces existía en La Palma un terreno bien abonado para la germinación de la semilla salesiana gracias sobre todo a la tradicional devoción en la localidad a María Auxiliadora, la Madre de los Salesianos, tanto en la parroquia (desde los años cuarenta) como en determinados hogares particulares (desde principios de siglo).

Asimismo eran fechas de palpable auge, a todos los niveles, del espíritu salesiano y de la señera figura de su fundador:· San Juan Bosco. En esta línea, el primer Obispo de la joven Diócesis de Huelva (D. Pedro Cantero Cuadrado) ya desde el principio de su mandato venía abrigando la ilusión de extender pronto, en toda la provincia onubense, ese intenso movimiento salesiano que se respiraba en el ambiente. Igualmente la iglesia de La Palma (regentada por el veterano párroco D. Paulino Chaves Castaño) movió sus resortes para que la localidad acogiese lo antes posible a los Salesianos.

En definitiva, La Palma del Condado contaba con todos los ingredientes a su favor para ser la anfitriona de esa sede salesiana que, con tanta premura, los Superiores de la Orden estaban buscando en la región para instalar más dignamente a sus jóvenes aspirantes al sacerdocio.

Aquella ocasión de oro, quizás irrepetible, fue rápida y hábilmente aprovechada por el potentado empresario local D. Salvador Noguera Pérez para dar el paso cualitativo y asumir el patrocinio económico de la Fundación. Esa providencial determinación, así como sus consecuentes y acelerados trámites burocráticos, se produjeron concretamente durante la primavera de 1961.


Buen conocedor del movimiento salesiano (sobre todo desde su institución de Alcalá de Guadaira), primeramente D. Salvador Noguera adquirió por permuta el referido edificio del Grupo Escolar y luego -acto seguido- lo donó a la Congregación Salesiana.

Además, el propio D. Salvador Noguera corrió con todos los cuantiosos gastos de adecentamiento y remodelación del recinto:· necesarios trabajos con el fin de adaptarlo a Seminario Menor para alumnos internos y Colegio de Bachillerato para alumnos externos. Fue entonces cuando el edificio experimentó una cualitativa modificación en su arabizante fachada... y fue entonces también cuando se levantó su segunda planta. Ya antes, a principios de los años treinta, se había construido su primera planta para habilitar el recinto precisamente como Grupo Escolar.

Las importantes obras, llevadas a cabo por la empresa Hidrocivil con la supervisión del Economato Salesiano, se prolongaron desde julio de 1961 hasta enero de 1962. Es decir, los trabajos de readaptación del edificio continuaron varios meses después de la llegada a La Palma de la comunidad salesiana.

En esa ardua empresa de instituir una Fundación Salesiana para La Palma, de tan positivas consecuencias religiosas y educativas en la población palmerina y en toda su comarca, el matrimonio fundador del nuevo Colegio Salesiano ‘Santo Domingo Savio’ (D. Salvador Noguera Pérez y Dª Francisca Espinosa Fontdevila) estuvo arropado en todo momento por una larga serie de influyentes personalidades y organismos:· sacerdotes salesianos, la Parroquia y la Alcaldía palmerinas, el Obispado onubense, la Inspectoría Provincial de Educación, Gobierno Civil, Diputación, el Magisterio local... Además, el pueblo llano venía pidiendo asimismo la pronta arribada de los Salesianos al lugar. Así consta en las crónicas periodísticas de la época.

Tras varias e intensas semanas de preparativos y traslados de enseres, los Salesianos llegaban a La Palma -por fin- en la plomiza pero en el fondo radiante tarde del viernes 10 de noviembre de 1961.

El primer Director del Colegio, D. José Mª López Verdugo, recordaba recientemente desde Chile a la revista Corumbel algunos detalles de aquella histórica jornada:

“Por la mañana nos despedimos del Santuario de Consolación de Utrera. Fue un momento muy entrañable y emocionante. Se producía el cierre de una Casa de Formación, en la que se habían formado centenares de jóvenes salesianos durante largo tiempo;· y en el mismo día comenzábamos una nueva etapa en un nuevo lugar, donde sabíamos se esperaba con mucha ilusión a los salesianos. Aquella mañana celebramos en el Santuario la última Eucaristía con emoción y fervor. Fuimos pasando cada uno por el camarín de la Virgen de Consolación, agradeciéndole a nuestra buena Madre toda la historia vivida por los salesianos bajo su amparo y auxilio. Fueron momentos muy emotivos...

Al atardecer de aquel día llegamos a La Palma del Condado. Dejamos paquetes y maletas en el nuevo Colegio, todavía en construcción, y consideramos que debía ser el Señor quien tomara posesión -antes que nadie- de la nueva Casa Salesiana. Por eso, antes de organizarnos, nos dirigimos todos a la Parroquia para traer al Sagrario de la nueva Capilla el Santísimo Sacramento. Y fue así como se organizó, sin pretenderlo, una numerosa y fervorosa procesión de Corpus desde la Parroquia hasta el nuevo Colegio.


Antes, al llegar a la Parroquia, el revolotear de las campanas anunciaba que -por fin- habían llegado los esperados salesianos. Nuestros niños aspirantes, revestidos en buen número de monaguillos, y nuestro coro de niños (expertos y artistas con sus voces y cantos) fueron una grata y sorpresiva nota de alegría y simpatía, actitud que sería luego la forma y estilo de ser en la nueva presencia salesiana.

Los palmerinos acudieron en masa a aquella novedosa procesión. Todos nos sentíamos felices. Desde el primer momento se estableció una empatía entre palmerinos y la nueva comunidad salesiana, lo cual nos facilitaría todo el trabajo que en años posteriores se fue realizando.

Al llegar la espontánea procesión al Colegio, se repletaron la Capilla, el patio y los pasillos. Aquello era ya una fiesta. Recuerdo, emocionado todavía, aquella tarde entrando con el Señor en la Capilla para que Él tomara posesión de su Casa. Dije unas palabras de saludo y agradecimiento, concluyendo con la bendición del Santísimo. Aquella tarde, nos habíamos encontrado con centenares de nuevos amigos”


La primera comunidad salesiana afincada en La Palma estaba constituida por ocho educadores. Cuatro de ellos eran sacerdotes:· D. José Mª López Verdugo, D. Salvador Bermudo Jiménez, D. Ramón Menor Conde y D. Francisco Flores Fernández. Los otros cuatro eran asistentes:· D. Antonio García Herrera, D. Rafael Pérez Romero, D. Diego Pérez García y D. Antonio Luque Castro.

Con ellos llegaron los internos del segundo curso del Aspirantado (algo más de cien jóvenes). En semanas posteriores, ya con las obras manifiestamente avanzadas, se incorporarían al Colegio los primeros externos y los aspirantes del primer curso.

La primera etapa de presencia salesiana en La Palma del Condado se prolongó durante un corto trimestre;· exactamente hasta finales de enero de 1962, es decir, cuando por fin terminaron (aunque no del todo) los trabajos de re-adaptación del Centro. Fue un lógico período de aclimatación, jalonado además por no pocas incomodidades· debidas sobre todo a las obras y a los temporales. Pero ello no fue óbice para que enseguida los Salesianos pusieran en funcionamiento su dinámica maquinaria educativa y formativa, compenetrándose muy pronto con el pueblo de La Palma y practicando en todos los ámbitos su siempre-alegre entusiasmo.

A partir de entonces, y con la ampliación del segundo patio en terrenos de viñas, comenzaba la segunda etapa del Colegio Salesiano ‘Santo Domingo Savio’. Extendida entre febrero de 1962 y mayo de 1963, iba a ser una fase singularmente intensa e interesante ya que se caracterizaría por la celebración de las primeras extraordinarias festividades salesianas en la localidad, por la inauguración de emblemáticos azulejos, por el arraigamiento del espíritu salesiano en La Palma y por la· creación de las principales células del Colegio:· los Antiguos Alumnos, el Oratorio Festivo y su hojilla informativa Siempre Alegres, la Archicofradía de María Auxiliadora, la Rondalla, los Cooperadores, la Banda de Cornetas y Tambores... Esta fase tendría su broche final en la rotulación de la calle del Colegio con el nombre de María Auxiliadora, simultánea a la nueva coronación de su imagen titular.

Todo ello -y mucho más- arrancaría desde aquel apoteósico 10 de noviembre de 1961, gracias a la llegada física de los Salesianos a la ciudad. Como manifestase el primer Director del Colegio en la prensa local de la época, “en esa fecha se había comenzado a escribir una hermosa página en la historia de La Palma del Condado”.

 

MANUEL RAMÍREZ CEPEDA

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